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MUNDO

16 de febrero de 2026

El dragón cambia las reglas: cómo China rediseña el mundo mientras occidente mira a otro lado

Mientras Argentina debate reformas internas y Occidente se obsesiona con Trump, Beijing lanza su plan quinquenal más ambicioso: autosuficiencia tecnológica, dominio del Sur Global y una advertencia militar a Estados Unidos. La batalla por el futuro ya empezó, y sus consecuencias tocarán cada rincón de Mendoza.

MÚNICH, 15 DE FEBRERO: LA ADVERTENCIA QUE NADIE QUISO OÍR
Mientras en Buenos Aires debatíamos licencias médicas y reformas laborales, a 11.000 kilómetros de distancia se jugaba una partida que definirá el siglo XXI. Era sábado 15 de febrero, Conferencia de Seguridad de Múnich, y el canciller chino Wang Yi tomó la palabra con un mensaje que heló la sala: “Si Estados Unidos pisa las líneas rojas de China, incluida Taiwan, empujará a ambos países hacia el conflicto”.
No era retórica diplomática. Era el preludio de un movimiento tectónico en el tablero global.
Wang Yi pasó el fin de semana reuniéndose con cancilleres de Alemania, Reino Unido, Francia, República Checa, Noruega, Austria, Ucrania, Canadá y Argentina. Una maratón de bilaterales que expertos califican como “operación de aseguramiento de aliados” ante la impredecibilidad de Donald Trump y la fractura del orden occidental. El mensaje chino fue claro: “China y la UE son socios, no rivales”, dijo Wang, minutos después de que el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio proclamara que “Europa y Estados Unidos pertenecen juntos”.
Dos visiones del mundo. Dos bloques en construcción. Y América Latina, incluida Mendoza, en el medio.
La tensión con Japón también escaló. Tras los comentarios de la primera ministra nipona Sanae Takaichi de que defendería Taiwan militarmente, Wang acusó a Tokio de albergar “fuerzas de extrema derecha que buscan revivir el militarismo” y advirtió que “si elige ese camino, solo se dirigirá hacia la autodestrucción”. Japón respondió con una “protesta severa” a través de canales diplomáticos, pero el daño estaba hecho: Asia-Pacífico, la única región que mantiene paz relativa, acaba de entrar en una zona de turbulencia.
La escena en Múnich no fue un episodio aislado. Fue el lanzamiento oficial de la estrategia china para 2026-2030, contenida en un documento que casi nadie en Occidente leyó con la atención que merece: el XV Plan Quinquenal.

EL XV PLAN QUINQUENAL (2026-2030): EL MANUAL DEL PODER CHINO


Si hay algo que distingue a China de Occidente es la capacidad de pensar a largo plazo. Mientras en Argentina cambiamos de ministro de Economía cada dos años y en Estados Unidos la política exterior da volantazos con cada presidente, Beijing lleva 72 años ejecutando planes quinquenales con disciplina casi quirúrgica.
El XV Plan Quinquenal (2026-2030), aprobado en octubre de 2025 por el Comité Central del Partido Comunista Chino, no es solo un conjunto de metas económicas. Es una declaración de guerra económica y tecnológica contra la dependencia occidental.
¿Por qué importa en Mendoza? Porque este plan definirá qué compra China, a quién le compra, cómo lo paga y en qué moneda. Y China es, desde 2023, el principal socio comercial de Sudamérica, desplazando a Estados Unidos.


Los 4 ejes estratégicos del plan:
1. Autosuficiencia tecnológica total
China se propone cerrar la brecha en semiconductores, inteligencia artificial, computación cuántica, biotecnología y software básico antes de 2035. El objetivo: que ningún bloqueo occidental pueda frenar su desarrollo.
Las cifras hablan solas: en 2023, el mercado chino de equipos semiconductores alcanzó US$ 34.200 millones, capturando el 30,3% del mercado global. Para 2025, su mercado total de semiconductores creció a US$ 393.000 millones, impulsado por IA y demanda interna. En enero de 2026, China completó un prototipo funcional de una máquina de litografía ultravioleta extrema (EUV), la tecnología clave para chips sub-5 nanómetros que hasta ahora monopolizaba la holandesa ASML. Estados Unidos había bloqueado su venta a China; Beijing la construyó igual.


2. Modernización industrial y “nuevas fuerzas productivas”
El plan prioriza manufactura avanzada, robótica, industria aeroespacial y vehículos eléctricos. China ya exporta más en energías renovables que Estados Unidos en hidrocarburos. Sus autos eléctricos inundan mercados desde Brasil hasta Noruega, con precios que nadie puede competir.


3. Fortalecimiento del consumo interno: la “doble circulación”
Ante las sanciones occidentales, China busca depender menos de exportaciones y más de su gigantesco mercado de 1.400 millones de consumidores. El plan incluye mejoras en ingresos familiares, bienestar social y reducción de barreras provinciales para crear un mercado doméstico unificado que sea su principal motor de crecimiento.


4. Expansión en el Sur Global
África, Medio Oriente y América Latina son el tablero donde China mueve piezas mientras Occidente discute. La iniciativa de la Franja y la Ruta ya involucra a 150 países y ha canalizado cientos de miles de millones en infraestructura, puertos y energía.


El dato clave para Argentina: China destinó US$ 286.100 millones en proyectos de infraestructura en América Latina y el Caribe, una cifra que se aproxima al total de sus inversiones en África. Controla puertos en Perú, Ecuador y Panamá. Compra litio argentino y chileno, petróleo venezolano, mineral de hierro y soja brasileña, cobre peruano y boliviano.
Y aquí está el punto: este plan no es una promesa vacía. Históricamente, China ha cumplido —y a menudo superado— sus planes quinquenales. El XIV Plan (2021-2025) impulsó sectores como IA, semiconductores, computación cuántica y telecomunicaciones 5G, consolidando a China como actor central en la competencia tecnológica global.


TAIWAN: LA MECHA MÁS CORTA DEL PLANETA
Si hay un polvorín que puede estallar en cualquier momento, ese es el estrecho de Taiwan. Y el calendario está marcado: 2027.
En noviembre de 2024, el presidente Xi Jinping instruyó al Ejército Popular de Liberación a estar “listo para 2027” en caso de necesidad de “reunificación” con Taiwan. En enero de 2025, Beijing lanzó los ejercicios militares “Misión Justicia 2025”, los más grandes en décadas, simulando un bloqueo naval y aéreo de la isla.
¿Qué está en juego? Nada menos que el 62% de los semiconductores avanzados del mundo, fabricados por la taiwanesa TSMC. Sin esos chips no hay smartphones, autos eléctricos, sistemas de defensa ni inteligencia artificial. Un conflicto en Taiwan colapsaría cadenas de suministro globales y podría generar pérdidas económicas estimadas en US$ 10 billones.
El problema es que Japón acaba de entrar al juego. La primera ministra Sanae Takaichi declaró en noviembre que una invasión china a Taiwan sería “una amenaza existencial” para Japón, habilitando legalmente una respuesta militar nipona. Es la primera vez en 80 años que un premier japonés hace una declaración así.
China no se quedó callada. Wang Yi, en Múnich, acusó a Japón de tener “ambiciones no resueltas de invasión y colonización de Taiwan” y advirtió que “el fantasma del militarismo aún ronda”. Alemania liquidó el fascismo tras la guerra; Japón, dijo Wang, aún rinde homenaje a criminales de guerra de clase A en el santuario Yasukuni.
Estados Unidos, mientras tanto, camina en la cuerda floja. Trump minimiza públicamente el tema Taiwan, pero en enero de 2026 aprobó una venta de armas a Taipei por US$ 11.100 millones. La Cámara de Representantes aprobó el PROTECT Taiwan Act, que excluiría a China del G20 y otras instituciones financieras si amenaza a Taiwan.
El dilema es brutal: si Trump abandona Taiwan, pierde toda credibilidad en Asia. Si la defiende militarmente, arriesga la Tercera Guerra Mundial.

AMÉRICA LATINA: EL TABLERO OLVIDADO
Mientras Washington se obsesiona con Ucrania y Gaza, China conquistó el patio trasero norteamericano sin disparar un solo tiro.
Las cifras son demoledoras:
    ∙    El comercio entre China y América Latina se multiplicó 26 veces entre 2000 y 2020, pasando de US$ 12.000 millones a US$ 315.000 millones.
    ∙    En 2024, alcanzó US$ 518.000 millones.
    ∙    Para 2025, subió a US$ 565.280 millones (crecimiento del 6,5% interanual).
    ∙    Proyecciones: superará los US$ 700.000 millones hacia 2035.
China es el segundo socio comercial de América Latina (después de EE.UU.) y el primero de Sudamérica. Brasil, Argentina, Chile, Perú, Uruguay, Bolivia, Ecuador y Venezuela tienen a Beijing como principal comprador. Solo México, Centroamérica y Colombia mantienen a Estados Unidos en primer lugar, pero la brecha se achica.
¿Qué exporta Latinoamérica a China? Productos primarios: minerales (32%), oleaginosas como soja (18%), combustibles (12%). ¿Qué envía China a cambio? Maquinaria, equipo eléctrico, vehículos, autopartes y tecnología.
Según el Lowy Institute australiano, casi 80% de los países del mundo importan más desde China que desde Estados Unidos. El mapa de la hegemonía económica cambió de color.
El caso argentino es emblemático. En el primer trimestre de 2025, China fue el principal destino de exportaciones argentinas, concentrando el 49,1% de los envíos de carne bovina en 2024 (excluyendo secreto estadístico). En 10 años, las exportaciones del complejo cárnico a China se multiplicaron por 7.
Sin embargo, China también está ajustando. Desde 2026 aplica un sistema de cupos y aranceles adicionales de hasta 55% a la importación de carne vacuna, lo que golpea a Argentina, su principal proveedor. En el primer trimestre de 2025, las compras chinas de carne argentina cayeron 30% interanual.
¿La respuesta argentina? Diversificar. Estados Unidos duplicó sus importaciones de carne argentina en el primer trimestre de 2025, alcanzando US$ 100 millones, un récord absoluto para ese período.
Mendoza en la ecuación:
ProMendoza ha trabajado intensamente para posicionar productos regionales en China. En 2025 se habilitó la exportación de frutos secos (nueces, almendras, avellanas, pistachos) a China, un mercado que importa más de US$ 1.000 millones anuales de estos productos. Catamarca, Mendoza, Río Negro, San Juan y La Rioja son las provincias beneficiadas.
Sin embargo, el vino mendocino enfrenta un panorama complejo. Las exportaciones de vino argentino cayeron a su nivel más bajo desde 2009: US$ 661 millones en 2025, un 7,2% menos que en 2024. Los principales mercados son Reino Unido, Estados Unidos y Alemania, pero China no figura entre los principales compradores de vino argentino embotellado.
Ahí está la paradoja: China es el principal socio comercial de Argentina en materias primas, pero Mendoza exporta vino principalmente a Occidente. Si la geopolítica se fragmenta en bloques, ¿hacia dónde mira nuestra provincia?

OCCIDENTE SIN RUMBO: LA UE ATRAPADA, TRUMP IMPREDECIBLE
El orden liberal que Estados Unidos construyó tras 1945 está bajo “destrucción”, según los organizadores de la Conferencia de Múnich. Y el principal “martillo demoledor” es el propio Estados Unidos.
Europa está atrapada. Necesita el mercado chino (es su segundo socio comercial), pero depende militarmente de Estados Unidos. Cuando Trump amenaza con reducir el apoyo a la OTAN y exige que Europa pague más por su defensa, los líderes europeos titubean. En Múnich, varios cancilleres europeos se reunieron con Wang Yi buscando pragmatismo económico, mientras Rubio pedía lealtad atlántica.
El canciller alemán Friedrich Merz le dijo a Wang: “Las empresas alemanas tendrán grandes oportunidades de inversión en China”. El ministro británico David Cooper reafirmó la política de “una sola China” y dio señales de no cambiar su posición sobre Taiwan. República Checa, históricamente pro-Taiwan, también cedió: “Implementamos firmemente la política de una sola China”, dijo su delegación.
Europa sabe que necesita a China. Pero no se atreve a romper con Estados Unidos. El resultado: parálisis estratégica.
Trump, por su lado, juega al equilibrista. Minimiza Taiwan públicamente pero vende armas. Dice que quiere “un acuerdo” con Xi Jinping (se reunirán en abril en Beijing), pero mantiene aranceles y restricciones tecnológicas. Su política es “America First”, lo cual significa que los aliados quedan relegados si no pagan.
El resultado: un Occidente descoordinado, con Estados Unidos replegándose, Europa dividida y China avanzando en todos los frentes.
¿POR QUÉ ESTO IMPORTA EN MENDOZA?
Parece abstracto. Parece lejano. Pero no lo es.
La geopolítica define el bolsillo mendocino:
    1.    Exportaciones agrícolas: Mendoza exporta frutos secos, ajo, vino y alimentos procesados. China es un mercado creciente para algunos (frutos secos, ajo), pero el vino mendocino sigue dependiendo de Europa y Estados Unidos. Si la fragmentación en bloques se profundiza, habrá que elegir.
    2.    Precio del dólar: El intercambio comercial global en yuanes (en lugar de dólares) avanza. China ya opera swaps de moneda con Argentina, Brasil y otros países. Si el dólar pierde centralidad, cambia todo: reservas, inflación, tipo de cambio.
    3.    Cadenas de suministro: Mendoza importa maquinaria agrícola, tecnología y repuestos. Gran parte viene de China o contiene chips taiwaneses. Un conflicto en Taiwan colapsaría esas cadenas durante meses, quizás años.
    4.    Inversión en infraestructura: China financia puertos, rutas y energía en Sudamérica. ¿Llegará a Mendoza? Depende de la estrategia nacional, pero el dinero chino está disponible —con condiciones políticas implícitas.
    5.    Litio y minería: El noroeste argentino tiene litio, un mineral crítico para baterías. China controla gran parte de la cadena de procesamiento global. Mendoza no tiene litio, pero la provincia vecina de San Juan sí. La geopolítica minera nos rodea.
La pregunta no es filosófica: ¿Mendoza se prepara para un mundo multipolar o sigue apostando al orden occidental en retirada?

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