POLÃTICA
8 de junio de 2026
Patricia Bullrich desafía a Milei y profundiza la crisis libertaria: cómo una aliada se convirtió en el principal problema interno del Gobierno
La pelea por el pliego de una jueza expuso una fractura que venía creciendo desde hace meses. Diferencias por Manuel Adorni, choques con Karina Milei, tensiones en el Senado y un liderazgo cada vez más discutido dentro de La Libertad Avanza alimentan una interna que ya impacta en la gobernabilidad.
La disputa por la designación de una jueza federal terminó revelando algo mucho más profundo que una diferencia parlamentaria. Lo que apareció durante los últimos días fue una pelea política que llevaba meses acumulando tensión y que hoy tiene como protagonistas a Javier Milei y Patricia Bullrich, dos figuras que hasta hace poco aparecían como socios indispensables dentro del oficialismo.
La crisis se volvió visible con el caso de la candidata a jueza federal de La Plata, María Verónica Michelli. La Casa Rosada intentó frenar su nombramiento después de conocerse que es cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, uno de los comunicadores más críticos de la administración libertaria. Sin embargo, la estrategia oficial terminó naufragando cuando el Senado aprobó igualmente el pliego y dejó expuesto al Gobierno.
En medio de esa disputa, Patricia Bullrich decidió marcar diferencias. Se negó a acompañar la posición oficial, cuestionó el procedimiento impulsado desde la Casa Rosada y terminó absteniéndose durante la votación. El episodio fue interpretado por numerosos sectores políticos como una demostración de autonomía frente al Presidente y, especialmente, frente a Karina Milei.
Una tensión que venía creciendo
La pelea por Michelli no surgió de la nada. Dentro del oficialismo ya existían diferencias por la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Diversas fuentes políticas coincidieron en que Bullrich había planteado la necesidad de que el funcionario acelerara explicaciones públicas respecto de las investigaciones patrimoniales que enfrenta.
Incluso Javier Milei salió públicamente a respaldar a Adorni y aseguró que presentaría la documentación correspondiente, aunque el tema siguió generando incomodidad en distintos sectores de La Libertad Avanza.
Esa diferencia estratégica profundizó la distancia entre Bullrich y el núcleo duro del Gobierno, integrado principalmente por Karina Milei y el asesor presidencial Santiago Caputo.
La dirigente que siempre sobrevivió
La trayectoria política de Patricia Bullrich ayuda a entender por qué su movimiento genera tanta preocupación dentro del oficialismo.
A lo largo de décadas ocupó espacios muy diferentes dentro de la política argentina y atravesó gobiernos, coaliciones y realineamientos ideológicos sin perder protagonismo.
Esa capacidad de adaptación es observada con desconfianza por algunos sectores libertarios, que consideran que la senadora busca preservar una identidad política propia antes que diluirse completamente dentro de La Libertad Avanza.
Por el contrario, quienes la respaldan sostienen que representa uno de los activos políticos más importantes del oficialismo por su experiencia parlamentaria, capacidad de negociación y llegada a sectores moderados del electorado.
La disputa por el futuro
En el entorno de Bullrich rechazan públicamente cualquier ruptura inmediata, pero tampoco ocultan que la dirigente busca conservar autonomía.
Distintos dirigentes cercanos a la senadora sostienen que su prioridad es mantener volumen político propio de cara al proceso electoral que desembocará en 2027.
En los pasillos del Congreso circulan distintas hipótesis. Algunas la ubican como posible compañera de fórmula de Milei en una eventual reelección. Otras la muestran construyendo una alternativa propia dentro de una futura alianza de centroderecha.
Ninguna de esas posibilidades tiene hoy confirmación concreta, pero todas forman parte de las conversaciones que atraviesan al oficialismo.
El impacto en la gobernabilidad
La consecuencia más inmediata de la disputa fue legislativa.
La pelea interna complicó acuerdos parlamentarios y volvió a mostrar las dificultades del oficialismo para sostener una mayoría estable en el Congreso.
Fuentes legislativas reconocen que varios proyectos prioritarios quedaron demorados por la falta de consensos internos y por la creciente tensión entre los distintos sectores que integran la coalición gobernante.
El caso Michelli se transformó así en algo más que una discusión judicial. Para muchos dirigentes fue la primera demostración concreta de que la autoridad política de Milei puede ser desafiada desde adentro de su propio espacio.
Una interna que ya no puede ocultarse
Hasta hace pocos meses las diferencias dentro del oficialismo se manejaban puertas adentro. Hoy la situación parece distinta.
La disputa entre Bullrich y el círculo más cercano al Presidente se desarrolla a la vista de todos, con repercusiones parlamentarias, políticas y electorales.
Mientras Javier Milei intenta sostener la cohesión de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich parece haber dejado un mensaje claro: seguirá siendo una aliada del Gobierno, pero no está dispuesta a resignar poder propio ni capacidad de influencia.
Y en una fuerza política que todavía depende de equilibrios delicados, esa decisión podría convertirse en uno de los mayores desafíos internos que enfrenta el Presidente desde su llegada a la Casa Rosada.
