POLÃTICA
24 de mayo de 2026
Interna libertaria al rojo vivo: Karina Milei aisló a Bullrich y crecen las dudas sobre su futuro político
La exclusión de Patricia Bullrich de una reunión clave de gabinete profundizó la crisis interna del oficialismo. En la Casa Rosada ya no discuten solo diferencias de gestión: ahora se preguntan si la exreferente del PRO sigue alineada con Javier Milei o si empezó a construir un proyecto propio de cara al “día después”.
La tensión dentro del Gobierno nacional dejó de ser un rumor de pasillo para transformarse en una crisis política abierta. La decisión de Karina Milei de excluir a Patricia Bullrich de una próxima reunión de gabinete encendió todas las alarmas dentro del oficialismo y profundizó un enfrentamiento que venía escalando desde hace semanas.
El episodio terminó de exponer una fractura interna que atraviesa a La Libertad Avanza y que involucra a las principales figuras del círculo presidencial. Mientras Javier Milei intenta sostener el equilibrio entre su hermana Karina, el asesor Santiago Caputo y distintos sectores del oficialismo, crece la sensación de que el Gobierno enfrenta un problema de conducción política.
La chispa que detonó el nuevo conflicto fue la decisión de Bullrich de reclamar públicamente que Manuel Adorni presentara su declaración jurada patrimonial en medio de la investigación judicial que enfrenta por presunto enriquecimiento ilícito. Dentro de la Casa Rosada interpretaron el movimiento como una presión política directa y un desafío al esquema de blindaje que impulsan Karina Milei y el entorno presidencial.
En paralelo, la renuncia de Federico Angelini —uno de los dirigentes más cercanos a Bullrich— a la subsecretaría de Intervención Federal alimentó aún más las versiones de ruptura interna. Angelini tenía un rol estratégico en áreas vinculadas a seguridad federal y narcotráfico, y su salida fue interpretada como otro síntoma del deterioro político dentro del gabinete libertario.
El “caso Adorni”, el punto de quiebre
El expediente judicial que involucra al jefe de Gabinete se convirtió en el principal foco de tensión dentro del oficialismo. La causa investiga movimientos patrimoniales, adquisiciones de inmuebles y presuntas inconsistencias económicas, mientras desde sectores opositores impulsan pedidos de interpelación en el Congreso.
Aunque Milei volvió a respaldar públicamente a Adorni en reiteradas oportunidades, puertas adentro algunos funcionarios comenzaron a cuestionar el costo político de sostenerlo. En ese contexto, Bullrich quedó posicionada como una de las voces más incómodas dentro del espacio, al exigir una reacción más rápida del Gobierno frente al escándalo.
La reacción del núcleo duro libertario no tardó en llegar. Cerca de Karina Milei interpretaron la jugada de Bullrich como un intento de despegarse anticipadamente de una eventual crisis mayor y de preservar su capital político personal.
La gran pregunta que atraviesa al oficialismo
En medio del conflicto empezó a instalarse una pregunta incómoda dentro del poder libertario: ¿Patricia Bullrich sigue jugando para Milei o comenzó a posicionarse para una alternativa propia?
Distintas fuentes políticas coinciden en que la exministra de Seguridad analiza dos escenarios posibles. El primero contempla acompañar una eventual reelección de Milei mediante un acuerdo amplio entre La Libertad Avanza y el PRO, donde ella podría disputar la Jefatura de Gobierno porteña. El segundo escenario aparece si el oficialismo entra en una etapa de desgaste acelerado: allí Bullrich buscaría convertirse en una figura competitiva para una gran interna presidencial de centroderecha.
Dentro del macrismo observan con desconfianza esos movimientos. Cerca de Mauricio Macri sostienen que Bullrich prioriza su supervivencia política y que ya comenzó a construir autonomía respecto del Gobierno nacional.
Karina Milei, Caputo y Menem: una guerra sin árbitro
La pelea con Bullrich ocurre además en un contexto de enfrentamientos permanentes dentro del oficialismo. La disputa entre Santiago Caputo y Martín Menem, que se intensificó tras el escándalo conocido informalmente como “Rufusgate”, dejó al descubierto una estructura de poder cada vez más fragmentada.
En la Casa Rosada reconocen que Javier Milei enfrenta crecientes dificultades para ordenar a los distintos sectores internos. Funcionarios cercanos al Presidente admiten que las tensiones ya afectan el funcionamiento político del Gobierno y complican la estrategia comunicacional que buscaba concentrarse en la recuperación económica y la baja de la inflación.
El clima de desconfianza se agravó además por nuevas denuncias y sospechas sobre contrataciones, licitaciones y manejo de fondos dentro del Estado nacional, lo que incrementó el desgaste interno y alimentó las disputas de poder.
Un oficialismo atravesado por la incertidumbre
Mientras la economía todavía no logra mostrar señales contundentes de recuperación y el consumo continúa debilitado, la interna libertaria amenaza con convertirse en el principal problema político del Gobierno.
Bullrich, por ahora, evita romper de manera definitiva con Milei. Sin embargo, en el oficialismo ya nadie descarta que la relación haya entrado en un punto de no retorno. La exclusión de la senadora de la reunión de gabinete fue leída como una demostración de fuerza de Karina Milei, pero también como una señal de debilidad institucional: el conflicto interno ya dejó de poder ocultarse.
En los despachos oficiales crece la preocupación por una posible implosión política si continúan acumulándose escándalos, denuncias y enfrentamientos públicos. Y mientras el Presidente intenta sostener el control de una coalición cada vez más tensionada, la pregunta empieza a repetirse con fuerza en todo el sistema político argentino: ¿Patricia Bullrich todavía forma parte del proyecto libertario o ya empezó a construir el suyo propio?
